Comer sin ansiedad

Clase online 10 sept, 19 h

Aquí tienes un resumen de mis publicaciones destacadas en Facebook e Instagram en la primera quincena de abril de 2019. Al final del texto te dejo el vídeo por si prefieres ese formato. Y si lo tuyo es Youtube puedes ver mi canal aquí.

Si no quieres perderte nada, apúntate a mis listas, puedes elegir la de email o la de Whatsapp. Y te regalo una guía sobre alimentación emocional solo por apuntarte.

Tóxicos en tu vida

Sentirte cómoda en tu piel es fundamental. Reconocer y aceptar tu físico.

Pero igual de importante es sentirte cómoda con tu mente y tus pensamientos.

Tomar decisiones de las que no te arrepientas, saber poner límites, decir que no y despachar tóxicos de tu vida.

Nadie bebería lejía o tomaría matarratas. En cambio, hay personas incapaces de sacar la gente tóxica de su vida.

Hay personas y situaciones que te envenenan el alma.

La respuesta habitual es “Ya, pero eso es muy difícil” o “¿Pero qué pasa cuando esa persona es de tu familia?”

Para mí, no hay lazo de sangre que valga. Cualquier persona que me produzca sufrimiento sale inmediatamente de mi vida.

Hay situaciones y circunstancias que me hacen sufrir pero escapan a mi control. Así que te aseguro que no seré yo quien sume sufrimiento innecesario a mi vida.

Si está en mi mano cambiar esta situación, asumo la responsabilidad de hacer algo con ello.

Te hablé sobre personas tóxicas en este artículo.

La dependencia no es amor

Hay personas que no saben amar. Establecen relaciones basadas en la dependencia.

Creen que protegen a la otra persona, cuando lo que hacen es hiperprotegerla, crearle miedo o hacerle sentir poco válido.

¿Qué pretenden con esa actitud? Hacerse necesarias para la otra persona. Temen que si es autónoma y deja de necesitarle, se alejen de ella.

Eso no es amor ni protección. Es apego insano y dependencia emocional.

Esta situación puede darse en cualquier tipo de relación: pareja, padre/hijo, amistad, etc.

Planificando un día de introspección

¿No te pasa que a veces necesitas perderte para encontrarte?

Esta noche les contaba a los asistentes del webinar  que he bloqueado el martes próximo en mi agenda porque quiero desaparecer. Lo he marcado en el calendario de Google como “Introspección”.

No necesito una escapada a la playa, pero sí separarme del ruido diario que me distrae. Irme de casa para evitar la tentación de usar el portátil y llevar cuaderno y bolígrafo.

Sería algo así como cuando vas en coche y necesitas orillarte un momento en el arcén para comprobar el plano o pedir al GPS que recalcule la ruta.

También es comparable la sensación de estar un poco perdida. O, cuando menos, desorientada. O quizá tan sólo esa parada a refrescar cuando llevas 2 horas conduciendo.

Esto me pasa tras épocas de mucho trabajo, o de situaciones que me desestabilizan y escapan a mi control.

Puedo gestionar mi actitud frente a la situación, pero tiene un coste.

De cualquier modo, recalcular la ruta es necesario para cualquiera que tiene un destino marcado, una meta o propósito.

Si no te paras a mirar si vas por el camino correcto, ¿cómo sabrás si te acercas a tu destino?

¿Límites reales o mentales?

Muchas veces escucho “Como estoy gorda, no tengo agilidad”.

¿No estaremos dando por supuesto que un gordo no puede estar ágil?

Si sigues en Instagram cuentas como @mynameisjessamyn o @biggalyoga verás que se puede estar ágil y elástica con muchos kilos de más.

Es probable que una persona delgada con el mismo entrenamiento consiga más agilidad y flexibilidad que otra obesa.

Lo que no es cierto es que un gordo tenga que resignarse a no sentirse ágil.

Yo suelo sentirme ágil a pesar de mi peso. Cuando siento que pierdo agilidad, me apunto al gimnasio otra temporada. Gano agilidad, pero no pierdo kilos. Por lo que soy una gorda ágil.

Si sientes alguna limitación en la vida, del tipo que sea, pregúntate si es real o es fruto de tus creencias limitantes.

Y, por Dios, que nadie crea que trato de comparar mi agilidad con la de esas Diosas del yoga. 😉

Nos metemos en la vida de otros, pero no en su piel

Observamos y juzgamos la vida de los demás.

Es muy fácil ver los toros desde la barrera y criticar sin tener suficiente información para poder opinar.

Pero es tentador. Mientras me meto en la vida de los demás evito ocuparme de la mía.

¿Y si nos metiésemos en la piel del otro, en vez de en su vida?

El precio de elegir.

Quizá había una forma de beber agua en la fuente sin mojarse las botas, pero no la encontré.

Lo que es seguro es que quería beber y estaba dispuesta a pagar el precio.

Casi todo lo que queremos en la vida tiene un coste.

El simple hecho de tomar una decisión es elegir. Y cada vez que eliges estás aceptando quedarte con una cosa y renunciando a otra.

El precio que estés dispuesta a pagar lo marcará tu interés en conseguir ese propósito.

Vive.

Deja que la vida te despeine. Siempre tendrás tiempo de arreglarte el cabello.

Nos pasamos la vida midiendo riesgos para minimizar los daños.

Pensamos más en lo que podemos perder que en lo que podemos ganar.

¿Acaso tienes la seguridad de poder disfrutar mañana lo que no vivas hoy?

Vive, por favor. VIVE. ❤️

Nos fallamos con tal de no fallarle a quienes queremos. Y estoy segura que así no es.

Pues no, así no es.

Por mucho que lleven toda la vida diciéndote que sí.

Por mucho que te llamen egoísta si te preocupas de no fallarte a ti mismo.

Por mucho que la gente se empeñe en que eso es ser “bueno”. Que ya te digo yo que no lo es.

No tenemos la obligación de responder a las expectativas de otros. Ni siquiera a la de nuestros padres o hijos.

La responsabilidad de las expectativas es de quien las crea, no de la persona sobre la que recaen.

Trata de no fallarte y no te preocupes más.

Porque no, así no es.

Mi día de introspección

El martes fue un día súper chulo. Lo pasé en el centro budista de Panillo, en Huesca.

Últimamente están pasando cosas en mi vida que escapan a mi control y me cuesta gestionar. Se me estaban haciendo bola.

Tenía sensación de barullo, descontrol y estar perdiendo el foco de mi propósito.

Estoy segura de que desde fuera puede parecer exagerado. Pero cuando estás acostumbrada a gestionar de rechupete y que la serenidad sea una constante en tu vida, estos sucesos te ponen boca abajo.

Lo bueno es que sabía perfectamente lo que necesitaba: soledad, silencio, introspección, cuaderno y boli.

Los astros se alinearon a mi favor. Cuando ya había decidido pasar el día en una biblioteca ante la confirmación de lluvias en todo el país, me levanté el martes y la app del móvil daba poco riesgo de precipitaciones. Así que me hice casi 400 kms para regalarme un día especial.

20 hojas de cuaderno escritas a tal velocidad que parecía que me dictaban. Y, de hecho, lo hacían. Era mi maestra interior, mi esencia, mi intuición… Ponle el nombre que quieras.

Hice un vídeo de la jornada para llevarte conmigo en un día tan especial. Es un vídeo casero, grabado con el móvil, sin sonido profesional. Pero muy especial para mí. Puedes verlo aquí.

Lo que trabajé en mi día de introspección

🙏🏻 No profeso ninguna religión, pero soy respetuosa con todas.

Me gustan los espacios religiosos porque tienen una vibración especial. ¿La has sentido alguna vez?

Quizá es la energía producida por muchas personas pidiendo buenos deseos en un mismo lugar.

Sea como sea, está ahí y puedo disfrutarla.

Este sitio es el centro budista de Panillo (Huesca), el Dag Shang Kagyu.

¿No es una maravilla tener algo así cerca de casa?

📙Cosas que trabajé con mi cuaderno ese día (20 páginas de escritura) fueron:

▶️ Recuperar la esencia de mi proyecto profesional y centrar mi foco en lo verdaderamente importante.

▶️ Rebajar la resistencia a los cambios que me desagradan.

▶️ Perdonar a las personas que me están produciendo sufrimiento y entender que responden al plan de mi alma.

Aprender a perdonar es uno de los aprendizajes más potentes y liberadores que he logrado en estos años.

Y hablo de perdonar a todos, sin distinción. Hayan hecho lo que hayan hecho.

Ser dueña de mis sentimientos y no permitir que nadie me robe mi paz, ni me inunde de malos sentimientos. Eso es ser dueña de mi vida.

Guardo en mis bolsillos todas las veces que me has abrazado. Por si acaso el mundo se para.

¿Abrazas con frecuencia?

Hay estudios que demuestran que el contacto físico con una persona que aprecias reduce el dolor y la tristeza.

A veces decimos que no tenemos quién nos abrace. Pero no sólo cuentan los abrazos de pareja.

Tenemos familia y amigos que saben abrazar muy rico.

Sólo hace falta perder la vergüenza y decir “Necesito un abrazo, ¿me lo das?” ☺️

Lo mejor es que seguro que a esa persona también le sienta fenomenal ❤️

Y además es gratis y no tiene efectos secundarios.

Desorden exterior e interior

Me autodefino como creativa expansiva. Eso quiere decir que cuando estoy en fase de creación, como cuando desarrollo un curso nuevo, mi escritorio tiene este aspecto.

Curiosamente, es un caos controlado. Sé dónde está cada cosa.

El desorden se debe a la rapidez con la que fluyen las ideas en mi cabeza. Voy apuntando frases, conceptos o títulos en hojas de cuaderno.

No me da tiempo a apuntar de forma organizada y clasificar. Eso queda para más adelante.

Pero el caos, por norma general, me desagrada.

El orden de nuestra casa o espacio de trabajo es un reflejo de nuestro orden mental.
Así esté tu espacio, así estás tú.

Estoy suscrita a listas de correo de otros emprendedores que admiro y me inspiran. Creo que casi todos compartimos contenido de valor. Así que guardo todos sus correos en carpetitas con sus nombres en Gmail.

El lunes estuve de médicos y tenía por responder todo el correo acumulado del fin de semana. Tenía que dejar todo respondido porque al día siguiente me iba a Panillo de introspección.

Como no me daba tiempo de organizar todo, respondí a alumnas y clientes y los mensajes de contacto enviados desde mi web. Y dejé pendientes de archivar y leer todos los correos de otros profesionales.

Lo que sucedió fue que dos correos de personas que me escribieron se quedaron entre los emails de profesionales y no los vi. Se quedaron sin leer y sin responder.

Una de ellas insistió y gracias a eso pude darme cuenta.

▶️ Cuando en tu vida y tu espacio no hay orden, te vas a perder cosas.

▶️ Si no planificas nada, será difícil detectar cuando algo no marcha bien.

▶️ El caos genera caos.

▶️ Mientras que el espacio y el orden producen calma.

▶️ Tú eliges el entorno en el que deseas vivir.

Uno de los propósitos que traje por escrito de Panillo fue tirar trastos y ordenar un área de la casa cada semana. ¿Te apuntas?

Te hablo más sobre el orden y el caos en este artículo.

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