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Seguro que conoces a alguna persona con la que sientes que tu estado de ánimo cambia a peor cada vez que estáis juntas. Delante suyo eres incapaz de reaccionar, pero cuando pones distancia, te sientes agredido, manipulado y te ha dejado sin energía… una vez más. Porque estas personalidades tóxicas, suelen cebarse con otro perfil de carácter más débil, en apariencia, y que acaba sucumbiendo a sus caprichos e imposiciones. Lo más probable es que seas plenamente consciente de la maniobra que utiliza contigo, pero eso no impide que consiga salirse siempre con la suya.
Estas son personalidades tóxicas de las que debemos protegernos. Lo más efectivo es sacarlos de nuestra vida, pero esto no siempre es posible, ya que esa persona tóxica puede ser nuestra madre, hermano, jefe, pareja, o hijo, así que debemos aprender a reconocerlos para no permitir que puedan lograr su propósito.

Todos tenemos ese amigo que sólo nos llama cuando necesita algo, el “por el interés te quiero, Andrés” que desaparece como por arte de magia cuando no nos necesita. Cuando, después de bastante tiempo, contacta con nosotros, inmediatamente pensamos ¿Qué querrá ahora? Pues quiere lo de siempre: aprovecharse de ti. No se lo permitas más. Los amigos están siempre, no solo cuando pueden sacar algo de ti.

Seguramente tienes a alguien cerca que siempre trata de desvalorizarte en público, con el único fin de ponderar sus virtudes. Son capaces de dejarte en ridículo, delante de todo el grupo de amigos, mintiendo si es preciso, para que todos vean lo fantástico que es él. Esas personas sufren una baja autoestima y necesitan rebajar a otra persona porque sienten que es el único modo en el que ellos pueden destacar.

El jugador de “víctima y verdugo”, ese que sientes que te ha hecho daño y tú vas de buena fe a tratar de solucionarlo y hacerle entender cómo te sientes, y él, con una habilidad prodigiosa, termina dándole la vuelta a la tortilla para hacerte sentir culpable de esa situación, pasando él a ser la persona que más sufre en ese estado.

Personas tóxicas

No faltan personas envidiosas y celosas, que se les nota a la legua que no se alegran lo más mínimo cuando la vida te es favorable y, a veces, incluso se permiten comentarios que son verdaderos dardos envenenados. Se niegan a reconocer tu valía personal o el esfuerzo que te ha llevado a lograr ese triunfo. Triunfo que quizá esté, en realidad, por debajo de los suyos, pero eso carece de importancia para ellos. No soportan que a los demás les vayan bien las cosas, aunque a ellos también la suerte les sonría.

Esa gente que está permanentemente deprimida, que vive en un continuo lamento, que asegura que nadie está en peor situación que la suya, pero que no hace absolutamente nada para salir de ahí. Viven atrincherados en la queja y en su zona de confort. Son lo que, vulgarmente, conocemos como un agonías. Y es que es exactamente esa la imagen que transmiten, la de la angustia y el dolor del momento agonizante. Todos estamos para ayudar a alguien en el momento que lo necesita y de forma puntual, pero estas personas lo único que quieren de nosotros es que escuchemos su retahíla de desgracias y que les reafirmemos en su desgarro emocional. El resultado de pasar tiempo con estas personas es que te dejan con un fuerte negativismo porque te han utilizado para volcar su basura psicológica.

Los miedosos, aquellos que temen a todo, que la vida les parece un medio hostil y nunca se atreven a hacer nada diferente. Si les cuentas tu proyecto, tus ganas de cambiar, tratarán de hacerte desistir, con un amplio argumentario de calamidades que se ciernen sobre ti y sembrarán de nuevo la duda en aspectos que tú ya tenías resueltos. Siempre ven la peor parte de todo, y todo lo malo que te puede acontecer. Son catastrofistas y auténticos especialistas en derrumbar sueños ajenos. Tu sueño es tuyo, no dejes que nadie lo haga tambalear.

Las personas que siempre critican a otros. “Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”, no esperes salir libre de la quema de una persona que disfruta criticando. Hoy critica delante tuyo a un amigo común y mañana te criticará a ti a tus espaldas. Sembrará la desconfianza y el resentimiento entre el grupo de amigos porque, a buen seguro, muchas de las cosas que te cuente, o son mentira, o están tergiversadas para conseguir mayor impacto. Aplica la norma de que prefieres no saber algo, a no ser que eso te vaya a hacer sentir mejor y házselo saber.

La buena noticia es que no tienes por qué seguir sufriéndolos. Una vez que identifiques a las personas tóxicas, trata de alejarte de ellas. Si no puedes borrarlos de tu vida, pon distancia, espacia los encuentros, si coincidís en un evento trata de sentarte lo más lejos posible de ellos y corta su conversación con cualquier pretexto. Trata de que la relación se vaya extinguiendo.

Personas tóxicas, aléjate de ellas
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