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Hoy te voy a hablar de la disminución previsible de los atracones cuando estás dentro de un proceso de recuperación.

Es habitual que me escriban personas que se están recuperando y me cuentan que se angustian porque todavía tienen atracones.

En primer lugar, lo habitual es que los atracones de comida se vayan espaciando. Sé perfectamente que cuando nos estamos recuperando nos gustaría estar ya fenomenal y no tener ningún atracón.

Pero esto es casi imposible. Es como apuntarse al gimnasio y pretender conseguir en el primer mes los resultados de un año de entrenamiento. No es posible.

Así que hay que entender que es una carrera de fondo, no es un sprint. Lleva mucho tiempo. Y ante cada progreso, cada mejora, tenemos que ser capaces de valorarlo y reconocernos el esfuerzo que hemos hecho para dar ese paso.

Compárate siempre con tu estado de ayer. No aspires a cero atracones y cero ingestas emocionales.

Si hace un mes me estaba dando dos atracones a la semana y ahora me estoy dando uno, ya estoy mejor.

Diferencia entre atracón de comida e ingesta emocional

Y, por otra parte, con frecuencia perdemos la perspectiva de lo que realmente es un atracón de comida. Realmente, no sólo va disminuyendo su frecuencia sino también la cantidad de comida que tomamos en una sola ingesta.

Pero como para nosotras cursa con mucha sensación de culpa y de angustia, lo magnificamos.

A veces, mis clientas o alumnas se angustian porque se han comido dos napolitanas. Eso no es un atracón de comida.

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Vamos a empezar a cambiar ese vocabulario que usamos de forma incorrecta. Dejemos de llamar a eso atracón porque lo único que logramos es crearnos más angustia.

Un atracón es una ingesta de comida desmedida que sucede en el plazo aproximado de dos horas en el que podemos llegar a comer tres veces la cantidad que comería una persona sin este problema. Mezclamos dulce y salado, cantidades enormes de comida. Podemos llegar a encontrarnos mal físicamente y seguimos comiendo. Y eso no ocurre cuando te comes dos napolitanas.

Cambia tu patrón lingüístico. Es importante.

Entonces, vamos a cambiar esto. En vez de decir atracón, digamos ingesta emocional. Ha sido una ingesta en la que reconoces que no tenías hambre, que has perdido el control y no querías comer ese alimento, y después te sientes culpable.

Es decir, lo que va asociado al atracón se sigue repitiendo con la ingesta emocional de comida, pero es mucho menor.

Así que relájate y ve paso a paso en tu proceso de recuperación. Ten en cuenta que vas a reducir progresivamente la frecuencia de los atracones de comida y también el volumen de comida que tomas en ellos será menor.

Deja de usar la palabra “atracón” si no has ingerido una gran cantidad de comida y cámbiala por “ingesta emocional”. Es mucho más amable y justa.

Te mando mucho ánimo. Sé que cuesta, pero por mi propia experiencia y por los años que llevo acompañando a personas, te aseguro que se puede lograr. Necesitas el deseo real de salir de ese estado, el esfuerzo necesario sostenido, herramientas o método y acompañamiento profesional.

Sigo hablando de ello en este artículo.

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