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Te voy a hablar de los famosos 21 días que hacen falta para consolidar un nuevo hábito.

Un hábito en realidad no es otra cosa que un automatismo. Es decir, hacer una tarea automáticamente y sin que nos cueste esfuerzo. Pero te traigo una noticia que no sé si te va a gustar. Y es que eso de los 21 días necesarios para consolidar un hábito surgió en la década de los 60 cuando el Dr. Maxwell descubrió que 21 días es el tiempo que tarda en perderse una ruta neuronal.

Y lo comprobó con pacientes a los que les amputaban un miembro. Los primeros días aseguraban sentir el miembro, incluso picores o dolor en el mismo. En 21 días dejan de emitirse los impulsos nerviosos que transportan esa información o el cerebro deja de recibirlos.

También afirman que unos 21 días es el tiempo que tarda una persona en no sentirse extraña ante el espejo cuando se somete a una operación de estética.

Pero, como estamos viendo, esto no tiene nada que ver con la consolidación de un hábito. Ese tiempo varía según la persona, según la motivación que tenga, según la importancia de conseguir ese hábito… Según lo fácil o difícil que resulte para ti.

37 días sin atracones

Hablando de hábitos y del tiempo que nos cuesta cambiar una conducta, con frecuencia veo personas en Instagram que ponen en su perfil “37 días sin atracones”. Bueno, entiendo que es una cifra que les motiva. Supongo que lo van actualizando cada día y eso les ayuda a ser conscientes del “Venga, un día más”. Está genial.

Pero me da mucha lástima que, si un día se dan un atracón de comida, creo que lo ponen a cero. Y eso equivale a dejar de reconocer el esfuerzo que has hecho y lo que has conseguido durante eso 37 días o los que sean. Y me parece tremendamente injusto con nosotras mismas.

Como te contaba aquí, dentro de un proceso de recuperación hay caídas, hay tropiezos… Y hay que contar que habrá ingestas emocionales, que habrá un atracón de vez en cuando. Y eso es perfectamente normal y está contemplado dentro del proceso de recuperación. De hecho, una de las quejas de los especialistas es la dificultad que tienen para retener a sus pacientes cuando dentro de un proceso de recuperación tienen una caída de este tipo. Se asustan, se sienten fracasados y abandonan el proceso.

Cuando para cualquier profesional es perfectamente comprensible y entra dentro de la normalidad. Lo que no podemos pretender es tener un camino de éxitos sin tropiezos de ningún tipo.

Así que te animo a que seas más justa contigo misma y cuando tengas un tropiezo no borres todo el esfuerzo anterior.

21-dias-habito-atracones-comida

Haz un registro justo

Sería mucho más justo, por ejemplo, llevar una lista de los momentos en los que has superado un atracón o una ingesta emocional y otra con los momentos en los que no lo has logrado.

Por ejemplo, si a lo largo del día sientes tentación por comer sin hambre 3 veces y consigues controlarlo, apúntalo en tu diario al final del día. “En 3 ocasiones he vencido hoy a la compulsión por comer. He ganado yo. ¡Genial, bien por mí!”

Habrá días en los que tendrás una caída, de acuerdo. Pero ¿en cuántas ocasiones sí que lo has logrado en los últimos días, semanas o meses? Te pueden salir cifras muy altas. Puede haber decenas o centenas de momentos.

¿De verdad después de centenas de éxitos, por una ola derrota vamos a borrar todo el histórico de éxitos que acumulas? ¿Te parecería justo?

¿Te parecería justo que un niño que saca sobresaliente siempre en todas las asignaturas (porque vencer el impulso por comer te aseguro que es de sobresaliente) fuese penalizado por suspender una vez? Entonces, ¿por qué contigo misma eres tan injusta y tan dura?

Minimiza tus errores, destaca tus aciertos.

Hace mucho tiempo, hice homeschooling con mis hijos durante 2 años. En ese tiempo los eduqué en casa y les enseñé a leer y escribir. Corregía todos los “deberes” y ejercicios que hacían, pero jamás utilicé un boli rojo para corregir. Solamente utilizaba el verde. Y cuando veían uno de sus trabajos corregidos, ellos sólo veían marcas verdes. También sabían que donde no había marca verde era un error que habían cometido. Pero no necesitaban ver el rojo, que es muy frustrante y más para un niño tan pequeño.

Te animo  a dejar de contar tus fracasos y empieza a magnificar tus éxitos. Que también los tienes y los pasas por alto.

Podemos tener muchos éxitos seguidos, pero cuando llega un fracaso tiramos por tierra todo el trabajo anterior.

Y, además, te animo a que lleves un registro de “momentos de éxito”, en vez de “días de éxito”. Porque ¿cuántas veces al día sientes el deseo de comer y lo controlas? ¿1, 3, 5, 15… 27? Pues apunta 27.

27 éxitos en un día, porque eso es lo que son. Y reconócetelos porque lo estás haciendo fenomenal. Y lo estás haciendo lo mejor que puedes.

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