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Varias personas que están tratando de dejar de comer de forma emocional me comentan la presión que reciben de su entorno para que hagan dieta. O bien ven a sus amigas a dieta y sienten la necesidad de hacer lo mismo. Sí, ese pensamiento de “Oh, Dios mío, van a adelgazar todas menos yo”. O bien hay amigas con buena intención, pero no muy acertadas que te dicen aquello de “Si yo puedo, tú puedes”.

Y de hecho, yo misma antes de mi recuperación, cuando bajé 45 kilos, me ponía de ejemplo: “Eh, yo no soy nadie especial. Si yo lo he logrado, tú también puedes”.

La importancia del momento

Y sí, en coaching decimos que si alguien ha sido capaz de lograr algo es que se puede hacer. Pero eso no quiere decir que tú puedas hacerlo. O quizá sí, pero no en este momento.

Conocerte a fondo y reconocer tus limitaciones y necesidades es fundamental.

No tienes por qué dar explicaciones a nadie. Y sé que no es fácil vencer la resistencia. Pero imagina que te han operado y caminas con muletas. Seguro que no sientes la presión de echar a correr si tus amigas se animan a preparar carreras, ni ellas te presionarían para que lo hicieses, ¿a que no?

Pero caemos una y otra vez en el error de que parece que lo que no se ve no existe. Pero los planos emocional y mental están ahí aunque no podamos verlos. No podemos tratarlos separándolos del plano físico porque es un conjunto.

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La responsabilidad de ser coherente

Entonces, esa limitación temporal que tienes mientras te estás recuperando, que no se ve pero es real, los demás no tienen por qué verla o conocerla. Pero tú eres la máxima responsable de cuidar de ti misma y de hacer lo mejor para ti.

Es tu responsabilidad. Si ellas quieren correr, que corran. Si quieren hacer dieta, que la hagan. Si te dicen “Si yo puedo, tú puedes” les puedes responder “Sí, claro que puedo. Gracias por preocuparte por mí pero, sencillamente, este no es el momento”. Punto.

Si son amigas de verdad, respetarán tu decisión y pararán ahí. Esto también dependerá de la firmeza con la que hagas valer tu opinión.

No des explicaciones. Porque para cada explicación te van a dar un argumento para rebatirla. Es tu decisión y punto.

Porque te conoces. Porque es lo mejor para ti. Porque sabes que una dieta en este momento aumentaría el impulso por comer y te haría caminar hacia atrás en tu proceso de recuperación.

Sé coherente. Respétate y haz que los demás te respeten, poniéndoles límites con asertividad.

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