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Muchas veces oímos que hay que amarse a uno mismo. Pero eso, ¿cómo se hace?

Cómo amarse a uno mismo fue una pregunta que salió anoche en el webinar sobre alimentación emocional y que me han preguntado en más de una ocasión. Todo el mundo nos habla del amor propio y nos dicen que tenemos que querernos mucho. Pero pocas veces se nos explica cómo lograrlo.

Ayer se vio muy claro en el webinar con el ejemplo del diálogo interno. Piensa en cómo te hablas a ti misma:

  • ¿Qué te dices cuando se te cae algo al suelo?
  • ¿O cuando llegas tarde otra vez?
  • ¿Y cuando te prometes a ti misma decirle que no a una persona y vuelves a decirle que sí?
  • ¿Qué piensas cuando te miras al espejo? (Ya sea la cara o de cuerpo entero)
  • ¿Te reconoces y felicitas cuando haces las cosas bien?
  • ¿Eres amable contigo misma?

Seguramente eres bastante dura con tus expresiones. Y es normal. Porque todos lo hacemos hasta que comenzamos a detectar y cambiar expresamente nuestro diálogo interno. Porque es algo imposible de modificar si no se pone intención en ello.

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Hagamos un juego de roles

Ahora imagínate diciéndole esas frases a otra persona. ¿Te atreverías?

Imagina que otra persona te las dice a ti. ¿Se lo permitirías?

Lo más probable es que ni te atrevieses a decirlas, ni consintieses oírlas. ¿Por qué? Pues porque es una falta de respeto y una agresión. ¿Y faltamos al respeto y agredimos a las personas que amamos? No, ¿verdad?

Entonces, si tener un diálogo interno destructivo es maltratarse, para aprender a querernos deberemos cambiar el modo en que nos hablamos.

Vamos a ver otro ejemplo. Imagina que le dices a tu pareja “Madre mía, cómo te has puesto. Mira a ver si adelgazas un poco. Oye, hoy cuando salgas del trabajo pasa a recoger a los niños, los dejas en casa y te vas luego a la tintorería a por el traje. Ah, y de paso, a la vuelta, entra al super y compra huevos, que no quedan. Uy, y dale al niño 2 euros que tiene que llevar al cole para un cumpleaños. Mira a ver si tienes lista la cena para cuando llegue y tienes a los niños ya bañados. Y a ver si sacas un tiempo por la noche para estudiar inglés, que llevas mucho retraso con el curso. Ah, llama a tu madre, que hace un montón de días que no habláis. Oye, por cierto, ¿has llevado los papeles a la gestoría?”

Ufff, seguramente ya te estás agobiando sólo de leerme. Si le exigieses a una persona tantas cosas, al final te pondría límites y te diría que no puede con todo.

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Pues eso viene a ser, habitualmente, uno de tus días.

Si ese volumen de tareas te parece una locura para mandárselo a otra persona, ¿por qué te lo estás exigiendo a ti misma?

Hiperexigirse supone una falta de cuidado y de respeto. Por lo tanto, para aprender a amarte deberás hacer un ejercicio de honestidad y reconocer tus limitaciones. Una vez que sepas hasta dónde eres capaz de llegar, podrás marcarte tareas asumibles  que no te hagan vivir continuamente corriendo y agotada.

Con los ejemplos hacia otras personas se ve más claro, ¿verdad?

Te invito a que hagas un análisis por escrito de todas las personas o situaciones que te producen sufrimiento en tu vida.

Quererte a ti misma supone alejar a personas y salir de situaciones que te hacen sufrir. Porque cuando amamos a alguien lo cuidamos, lo protegemos y no permitimos que sufra. Y eso, exactamente eso, es lo que debes hacer contigo misma.

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