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Diferencia entre dieta y dieta para adelgazar

Vamos a ver, en primer lugar, qué significa la palabra dieta. La Real Academia de la Lengua recoge 3 acepciones:

  1. Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y, por ext., esta comida y bebida.
  2. Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento
  3. Privación completa de comer.

Pero, coloquialmente, usamos la palabra dieta para referirnos a ese régimen de alimentos que nos permite bajar de peso.

Y creo que es obvio, que todas las personas que estamos en contra de las dietas, nos referimos únicamente a las dietas milagro o restrictivas.

Tipos de dietas para adelgazar

Para mí no tiene nada que ver una dieta de batidos sustitutivos de comidas, con otra que planifica un dietista nutricionista. Siempre que ésta sea acorde con los gustos y necesidades de la persona, y que incluya todos los grupos de alimentos, así como alguna comida libre a la semana.

El primer plan es restrictivo y temporal, porque nadie puede vivir a batidos toda la vida. Lo que logra con ello es reforzar la idea de temporalidad de la dieta. Con lo que, en el momento que se finalice la dieta, se volverán a los hábitos anteriores y se recuperará el peso.

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Por no hablar de la compulsión, en especial por los carbohidratos, que se habrá multiplicado tras el período de restricción.

El segundo plan es sostenible. Y creo que debería ser la palabra de referencia al elegir nuestro plan de alimentación: sostenibilidad. Si tu dieta no puedes mantenerla durante años, no es una buena dieta.

Si a una persona que adora el chocolate y está acostumbrada a comerlo se lo prohíben, sólo conseguirán que aumente su deseo de comerlo. Podrá aguantar un tiempo, pero un día comerá una porción. Lo más probable es que no pueda parar y acabe con la tableta entera.

Y lo peor no serán las calorías ingeridas, sino la sensación de fracaso y de pérdida de control. Estas vienen a reforzar la sensación de poca voluntad que traemos tras un histórico de dietas fallidas.

Por lo tanto, un plan de alimentación sostenible, podría incluir una porción de chocolate con alto porcentaje de cacao después de la comida o la cena.

La comida como recompensa: Motivo de fracaso de dietas de adelgazamiento.

El otro día, critiqué una publicidad de McDonalds que decía “Seguro que hoy te has portado tan bien que te mereces una hamburguesa gourmet”. Alegué que la comida nunca debería ser un premio, porque no somos perros.

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Una seguidora en Instagram me respondió que el cheatmeal, la comida trampa o la comida libre de la semana, como quieras llamarlo, también es un premio.

Pero yo opino que sólo depende del enfoque. Por ejemplo, si esa comida sólo te la permites si “te has portado bien durante la semana” y has seguido la dieta, es un premio. Y estamos reforzando una asociación que nos viene perjudicando desde la infancia.

Si entendemos la comida como un premio, recurriremos a ella cada vez que necesitemos consolarnos por algo. Ya sea cansancio, tristeza, soledad, desamor….

¿Quién no ha dicho alguna vez: “He tenido un día horrible, me merezco un dulce”?

El problema es que se trata de una programación subconsciente que traemos desde la infancia. Y está condicionando nuestra respuesta, sin que seamos conscientes de ello.

Por eso es importante detectar estos mensajes subliminales en publicidad, en conversaciones o en nuestros propios pensamientos. Porque es el único modo de desactivarlos.

Si no, ¿cómo podrías desprogramarte de algo que ni siquiera eres consciente de estar programado?

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Para entender esta programación y poder cambiarla, te ayudará mi guía gratis “Mejora tu alimentación con PNL” que puedes descargar aquí.

Dietas para adelgazar aceptables, según mi opinión.

Volviendo a las dietas, quiero aclarar que soy partidaria de cualquier dieta o plan de alimentación (llámalo como quieras) que:

  • Sea respetuoso con los gustos y necesidades de la persona (el ejemplo del chocolate).
  • No restrinja grupos de alimentos (que no puedas comer bollería industrial es normal. Que no puedas comer pan, no es normal).
  • Sea sostenible a largo plazo, por ejemplo, 5 años.

Estas tres condiciones son, para mí, lo que hace que una dieta sea aceptable.

Cuando digo que no trabajo con alumnas o clientas que están a dieta, me refiero a planes de alimentación que no cumplen estas condiciones.

Pensad que todos los mensajes que yo lanzo, no son para la población en general. Sino para personas con trastornos de la conducta alimentaria o que sienten dependencia emocional de la comida.

Entonces, no tiene sentido que con una alumna o clienta estemos trabajando el plano mental y emocional para eliminar la compulsión por la comida. Y, de otro lado, se esté provocando una compulsión física y real, restringiendo hidratos de carbono. Porque sería como nadar contra corriente.

De igual modo que os digo que se puede superar la dependencia emocional de la comida, os puedo decir que no es fácil. Requiere mucho esfuerzo y es una carrera de fondo a largo plazo. Y hay que trabajar en muchas más áreas de tu vida que en la alimentación. Porque la comida no es el origen, sino el síntoma, de que algo no está bien.

Así que, puestos a recorrer este camino difícil, tratemos de hacer que sea lo más fácil posible. No pongamos más piedras en el camino, que bastantes nos vamos a encontrar.

De todos modos, después del proceso de autoconocimiento, respeto y amor propio que debes hacer para mejorar tu relación con la comida, veo muy difícil que decidas volver a hacer una dieta restrictiva. Para mí, no tendría sentido.

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